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Festival Internacional del Globo 2026: madrugar juntos, vivirlo juntos

Festival Internacional del Globo 2026

Siempre hay alguien que manda el mensaje. “Nos vemos a las cuatro, no se duerman.” Alguien que arma el traslado, que confirma quién falta, que se acuerda de llevar todo. En cada grupo hay un guardián de momentos: la persona que se ocupa de que las cosas pasen, y de que estén todos. Este noviembre, esa persona tiene una cita en León.

Del 13 al 16 de noviembre, el Parque Metropolitano recibe la edición 25 del Festival Internacional del Globo. Pero el festival no empieza cuando despegan los globos…

Madrugar nunca es una decisión individual

Las puertas del parque abren a las 5:30 de la mañana para el ascenso matutino, y las mañanas de noviembre en León se sienten entre 5 y 10 grados.

Llegar implica un plan que se organizó con semanas de anticipación. Un carro que pasó a recoger a tres personas. Una chamarra prestada. Un café en el camino, todavía sin conversación. Hay algo que se arma en ese trayecto a oscuras y que no vuelve a repetirse en todo el día: el grupo va medio dormido, nadie tiene tema, y aun así todos decidieron estar.

Así da gusto madrugar. Porque se sabe que el plan será de esos memorables.

El minuto en que nadie habla

Primero es el sonido: los quemadores, la tela que se tensa, las cuadrillas trabajando sobre el pasto húmedo. Después el color, cuando más de 200 globos de equipos de 25 países empiezan a levantarse casi al mismo tiempo sobre el parque.

Y entonces se hace el silencio. Es un silencio corto, en el que nadie busca el celular. Sigue el reflejo en el lago, el cuello estirado, una mano que señala hacia arriba sin decir nada. Después vendrán las fotos, los audios a los que no vinieron, la discusión sobre cuál globo fue el mejor.
Esos momentos que compartimos juntos son los que más se quedan en la memoria.

Lo que pasa cuando los globos bajan

Lo que pasa cuando los globos bajan
La jornada se estira. La tarde llena el parque, el escenario se enciende, la Noche Mágica cambia el color del cielo y las canciones a coro empiezan.
En esos días de noviembre, Tequila Centenario va a estar presente en el parque, en el mismo lugar de siempre: entre la gente que se organizó para estar junta, en los mejores momentos. Y para que esos momentos se conviertan en los mejores recuerdos, Centenario Ultra está presente, en los drinks que se proponen de improviso.

El FIG no permanece solo por los globos, sino también porque cada año alguien vuelve a enviar el mensaje, vuelve a proponer, a poner la alarma, vuelve a pasar por los amigos de siempre (y algunos nuevos). Lo que convierte un día en tradición es que un guardián de momentos se encargue de que vuelva a suceder.

Nos vemos a las cuatro. Que se repita.